07/03/2011

7. EL TIEMPO DE LOS ASTRONAUTAS - Diálogos imaginarios con mi abuela

Querida nieta,
Te escribo esta carta en papel con el compromiso de que tu madre te la escribirá en ordenador para mandártela. No es la mejor forma de contarse secretos, pero a mi edad los secretos ya se los sabe todo el mundo.
Me ha gustado mucho tu carta. Me alegra escuchar que estás bien y que la casa dónde vives es bonita. Mejor vivir en un barrio tranquilo, que cuando se está lejos nunca se sabe lo que puede pasar.
Aquí seguimos todos como siempre. Las vecinas me preguntan mucho por ti, quieren saber tus aventuras y siguen preocupadas por si comes bien. Porque comes bien, ¿verdad? No me imagino qué deben cocinar en tu país nuevo, cuéntamelo en tu próxima carta, por favor, así a lo mejor puedo intentar cocinarlo yo también.
Supongo que tu madre te habrá contado que estuve unos días enferma. No ha sido nada grave, la espalda como siempre. Pero esta vez estaba sola en casa. No es que tuviera miedo, es que me di cuenta de lo sola que estaba. No lo digo para entristecerte, quédate tranquila. Es que no sabes lo extraño que es notar la casa tan vacía.
Ya sabes que tu abuelo no era mucho de hablar. Pero con los años había aprendido a oír su presencia. La forma en qué pasaba las páginas del periódico, el clic de los interruptores cuando entraba y salía de las habitaciones, el tintineo de los clavos en el taller, el ronroneo del transistor por la noche.
No es que lo eche de menos. Es algo distinto, no sé cómo explicártelo. Es como si mi cabeza hubiera entendido que el abuelo ha muerto pero mi cuerpo estuviera en huelga. No sé hija, tonterías de vieja.
Escríbeme pronto y cuéntame tus cosas, que seguro que son mucho más interesantes. Estoy acabando de leer el libro que me regalaste antes de irte, pero con lo de la espalda no he podido avanzar mucho. Espero que en la próxima carta lo habré leído entero.
Cuídate mucho niña hermosa, y acuérdate de tu abuela que te quiere mucho.

0 comentarios:

Publica un comentari